martes, 10 de junio de 2014

Video Arte Latinoamericano

Marta Minujín (Argentina)
Carlos Trilnick (Argentina)
Gastón Duprat y Mariano Cohn (Argentina)
Andrés Denegri (Argentina)
Charly Nijenshon (Argentina)
David Lamelas (Argentina)
Mariano Sardón (Argentina)  
Victoria Sayago (Argentina)
Federico Falco (Argentina)
Iván Marino (Argentina)
Milagros Mumenthaler (Argentina)
Andrés Denegri (Argentina)
Gabriela Golder (Argentina)
Joaquín Sánchez (Bolivia)
Narda Alvarado (Bolivia)
Sol Mateo (Bolivia)
Rodrigo Bellot (Bolivia)
Lucas Bambozzi (Brasil)
Rafael Franca (Brasil)
Grupo Feitomaos (Brasil)
Regina Silveiro (Brasil)
Julio Plaza (Brasil)
Carmela Gross (Brasil)
Donato Ferrari (Brasil)
Gabril Borba (Brasil)
Marcelo Nitsche (Brasil)
Gastao de Magalhaes (Brasil)
Geraldpo Anhaia Mello (Brasil)
Hélio Oiticica (Brasil)
Katia Lund (Brasil)
Eder Santos (Brasil)
Pascal Meccariello (República Dominicana)
Marta Mabel Pérez (Puerto Rico)
Javier Cambre (Puerto Rico)
Regina Galindo (Guatemala)
Sandra Monterroso (Guatemala)
Francisco Munguía (Costa Rica)
Edgar León (Costa Rica)
Ramsés Giovanni (Panamá)
Brooke Alfaro (Panamá)
Enrique Castro (Panamá)
Juan Downey (Chile)
Claudia Aravena (Chile)
Carolina Saquel (Chile)
Edgar Endress  (Chile)
Enrique Álvarez y Edel Bordón (Cuba)
Orlando Gallosa (Cuba)
Ángel Alonso (Cuba)                              
Glenda León (Cuba)
Hugo Idrovo (Ecuador)
Santiago Reyes (Ecuador)
Diego David Cifuentes (Ecuador)
Pola Weiss (México)
Ulises Carrión (México)
Ximena Cuevas (México)
Fran Ilich (México)
Héctor Pacheco (México)
María José Cuevas (México)
Valentina Serrati (Paraguay)
Juanchi Franco (Paraguay)
Fredi Casco (Paraguay)
Álvaro Zavala (Perú)
Elena Damián (Perú)
Antonio González Paucar (Perú)
Carlos Runcié-Tanaka (Perú)
Diego Lama (Perú)              
Omar Flores (Perú)
Héctor Solari (Uruguay)
Enrique Aguerre (Uruguay)
Fernando Álvarez Cozzi (Uruguay)
Martín Sastre (Uruguay)
Carlos Castillo (Venezuela)
Nela Ochoa (Venezuela)
Sammy Cucher (Venezuela)
Leonor Arráiz (Venezuela)
Óscar Molinari (Venezuela)
Nan Gozález (Venezuela)
Ernesto Salmerón (Nicaragua)
Los Artistas de la gente (Honduras)


Aproximación al vídeo Latinoamericano
1-      Diferencias y semejanzas con el vídeo-arte europeo
2-      Particularidades estéticas y conceptuales del vídeo arte Latinoamericano
3-      Artista que más le llamo la atención de los que logró ver
4-      ¿le parece el vídeo arte una toma de posición frente a la situación política del contexto donde surge?
5-      ¿la tecnología, los recursos utilizados, le parecen significativos la trama conceptual del vídeo?




Imagen: Tómbola de Ximena Cuevas  

martes, 3 de junio de 2014

Videos en proyectados en la clase
(28 de mayo 1° año y 4 de junio 4°año)

Dada and Cabaret Voltaire / 5:00 (min)

The end of civilization / Douglas Gordon / 3: 26 (min)

24 hour psycho, 1993 / Douglas Gordon / 10:43 (min)

El arte del video –Perfomance / 30 (min)

Jaime Davidovich / Red Tape 1974 / 9:15 (min)

La Jetée / Chris Marker 1962 / 26 (min)

S/T / Martin Arnold / 14 (min)

S/T / Martin Arnold / 5:44 (min)

S/T / Martin Arnold / 15 (min)

Orlan / 6:00 (min)

Rebeca Horn / 1974 / 5:40

Saganzar / Lo demeure du chaos / 9:38 (min)

Shirin Neshat / 9:00 (min)

Theo Jansen / 3:25 (min)

Sophie Calle / el cuerpo como ausencia  / 4:45 (min) 





viernes, 30 de mayo de 2014

Trabajo Práctico N° 3 (segunda instancia evaluatoria)
Guion para vídeo – arte


La propuesta para el trabajo consiste en diseñar un guion a través de imágenes y textos que den cuenta de una composición para vídeo. Dicho guion puede estructurarse a través de fotografías, collage u otros medios analógicos apropiados para su fin. La idea visual debe considerar todos los aspectos involucrados (según las obras vistas en clase): sonido, tiempos de las escenas, requerimientos tecnológicos, personajes (en el caso de que los hubiera), si es vídeo arte, vídeo instalación. El trabajo puede incluir una reseña técnica y un texto conceptual. En concreto el trabajo consiste en la explicación con diferentes medios de un posible vídeo arte para llevar a cabo en el futuro.


martes, 29 de abril de 2014



A) Artistas
Grupo 1) Wolf Vostel
Grupo 1) Nam Jum Paik
Grupo 3) Bill Viola
Grupo 4) Gary Hill
Grupo 5) Tony Ousler

B) Preguntas acerca de las obras
1) ¿De qué se trata la obra?
2) ¿Encuentra diferencia entre sus etapas?
 3) ¿Qué definición de video arte le sugiere ese artista en particular?
4) ¿Qué imaginaba usted por video-arte antes de ver estas obras?
5) ¿Qué diferencias encuentra entre un video-arte y una obra tradicional?
6) ¿Qué obras del artista seleccionado le impacto más y porqué?



















miércoles, 23 de abril de 2014

Práctico teórico n° 1

Fecha de entrega: 07 de mayo (4° año) – 14 de mayo (1° año)

Modalidad: el trabajo puede realizarse en grupo o individual 


1)      ¿Qué entiende usted por “matriz técnica del mundo”?

2)      ¿Te parece importante que el arte piense y exponga aspectos relacionados con la tecnología? ¿Cuáles son tus razones?

3)      Según Ferrer cuál es la relación de las personas con la tecnología en nuestra época. ¿Cuáles son los conflictos que se generan?

4)      ¿Qué forma de relaciones humanas serían las interconexiones según Christian Ferrer?

5)      ¿En qué sentido puede vincularse la crítica a la comunicación mediática de Ferrer con los nuevos medios audiovisuales? ¿la preocupación por la técnica de Ferrer puede hacerse extensiva al “arte digital”?

6)      Hay una pregunta que resulta de importancia para Ferrer ¿Qué ocultan, qué sostienen los aparatos? ¿Usted qué contestaría es esa pregunta?


7)      ¿Qué opinión le generó la entrevista al sociólogo Christian Ferrer?


8)      ¿Qué opinión le generó el texto “Cuerpos y mentes en expansión” de Arlindo Machado?




http://www.revista-artefacto.com.ar/ en esta dirección pueden encontrar información sobre la revista Artefacto. Pensamiento sobre la técnica de la cual Christian Ferrer forma parte del grupo editor. 

miércoles, 16 de abril de 2014


Otras voces
Dobles de Leticia El Halli Obeid

Según toda apariencia, el artista actúa a la manera
de un médium que, desde el laberinto,
al otro lado del tiempo y del espacio,
busca su camino hacia un claro.
Marcel Duchamp

Si el camino hacia el claro, se busca desde el laberinto, al otro lado del tiempo y del espacio suponiendo que en la distancia entreverada de oscuridad algo se alumbra, el  arte se afirma creando el futuro, aunque a primera vista este no anuncié mucho más que lo predecible. Quizás una de las formas más bellas de hacerlo coincida con la verdad inagotable de las percepciones iniciales: la visión de los primeros juegos o los sonidos que se repetían cada tarde, ahora atmósferas de un largo sueño. Es probable que en esa arquitectura sin linealidad detectemos una luz y aquello que el transcurso del tiempo convirtió en recuerdo.
El vídeo “Dobles” de Leticia El Halli Obeid convoca las tonalidades de una memoria emotiva que en principio resuenan en las coordenadas colectivas pero que también afectan el recuerdo en sus fibras íntimas. Una interesante tensión entre los aspectos sociológicos y psicológicos atraviesa el documental donde se muestra a los intérpretes del doblaje mexicano más populares de la industria. Por un lado nos encontramos con un submundo de actores que hacen de su voz un intérprete perfecto no sólo por el rigor y la seriedad con la que experimentan su trabajo sino también por la capacidad para lograr una fusión perfecta entre la voz propia y el cuerpo ajeno. Por otro lado el espectador sonriente descubre el rostro de voces encarnadas en la reiteración y la persistencia. Así “Dobles” pone en evidencia mecanismos de naturalización vinculados a la trama de lo virtual como el cine o la televisión: reptantes que invaden la realidad hasta confundirse en ella.
En el transcurso de las entrevistas, en la revelación del rostro, nuestro shock se potencia. Descubrimos que la voz de Marge Simpon o la Princesa Fiona surgen de un cuerpo humano antes oculto, de un sujeto particular como el de Dulce Guerrero o Marina Huerta que en el abandono de sí mismas se convierten en otras. Esas construcciones, esos Frankenstein, productos de la técnica y sus habilidades para el montaje, efectúan el artilugio necesario, para afirmar en esos aparatos la representación de una unidad.
En el intersticio donde las palabras dejan de pertenecer al orden del intelecto y el lenguaje recobra la significancia carnal, “Dobles” acierta en la búsqueda de gestos que ordenan cada fragmento.
Las entrevistas revelan ese mundo que desconocemos y nos advierten que el poder, efectivamente, habita en todas partes. En algunas ocasiones los intérpretes modifican los libretos, traducen los contenidos o dan vida a esos personajes que son doblados para América Latina. Surgen nuevos sentidos, a veces muy lejanos al original, las pausas, los silencios, los colores de las voces olvidan la referencia.
En un nuevo vídeo de Obeid “Los sonidos de atrás”, también instalado en las salas del Museo Caraffa, Humberto Velez imparte sus clases. El actor señala a su alumna, en un ademán efusivo, que su tono de voz tan suave no responde con las características del personaje y que además no olvide que nosotros somos latinos, apasionados y exagerados. Así el actor invoca un habla persistente más allá del poder, de un doblaje que no es y de unos dobles que no somos.    

                                                                                                                                      Mariana Robles


viernes, 11 de abril de 2014

Práctico N° 1

Teniendo en cuenta el siguiente fragmento del texto de Rodrigo Alonso "Tecnología para los sentidos"
la propuesta consiste en indagar algunas posibilidades del arte digital o infografía con la propia imagen: 

"En Argentina cobró una gran importancia una variedad que se conoce con el nombre de arte digital pero que en el circuito internacional aparece preferentemente con el nombre de infografía. Se trata de un híbrido bastante particular que involucra el diseño en una computadora y la materialización en un medio físico, como la tela o el papel, por impresión. En algunos países se la considera una prolongación del grabado; en otros, se propone como un nuevo soporte artístico."

Se pueden utilizar imágenes digitales propias o collages realizados en la web a través de internet u otras fuentes. Las imágenes son producidas en computadora y luego materializadas en un soporte como papel,
tela, lona, etc. Lo importante es que el trabajo permita un vínculo entre la obra plástica actual y ensayos en el orden de lo digital, reflexionando acerca de las algunas características y posibilidades de la imagen contemporánea como la representación serial, la manipulación de la referencia, la vacuidad del original.
Dicha técnica permite intervenir la realidad con la intervención de las imágenes conocidas y presentar variantes de una misma imagen.

Algunos ejemplos:

Sammy Cucher y Anthony Aziz





Julia Romano 








Ambos ejemplos son imágenes intervenidas digitalmente en el caso de Cucher (Lima, Perú) y Aziz (Masachutts) el cuerpo es manipulado digitalemente generando impresionantes transformaciones en la naturaleza de las corporalidades. En el caso de Julia Romano (Córdoba) sus imágenes son efecto de collage pictóricos y fotograficos. La artista trabaja con pinturas clásicas a las cuales interviene con paisajes locales y contemporáneos que ella misma fotografía generando un nuevo e idílico paisaje.  

Los trabajos son grupales y serán presentado en la primera instancia evaluativa: el 07 de mayo para 4° año y el 14 de Mayo para 1° año, cualquier cosa pueden consultar a mi mail: marianroble@yahoo.com.ar 


miércoles, 9 de abril de 2014


             El apunte de la cátedra se encuentra 
             en la fotocopiadora de la Spilimbergo 
                    
                                                  **** Los textos incluidos pretenden abordar a la creación 
          y que sean leídos de ese modo, como disparadores y generadores de ideas******
         


martes, 8 de abril de 2014

Cronograma Recursos Tecnológicos para 1° y 4° año para el primer cuatrimestre

9 de abril de 8 a 10 hs.  / 4° año
16 de abril de 8 a 10 hs. / 1° año
23 de abril de 8 a 10 hs  / 4° año. -  A partir de las 9:30 hs pueden hacer consultas los alumnos de 1° año en el laboratorio de computación (aula 5)
30 de abril de 8 a 10 hs. 1° año - A partir de las 9:30 hs pueden hacer consultas los alumnos de 4° año en el laboratorio de computación (aula 5)

7 de mayo de 8 a 10 hs  / 1° instancia evaluativa /   4° año
14 de mayo de 8 a 10 hs  / 1° instancia evaluativa / 1° año
21 de mayo de 8 a 10 hs  / 4° año
28 de mayo de 8 a 10 hs  / 1° año

4 de Junio de 8 a 10 hs  / 4° año - A partir de las 9:30 hs pueden hacer consultas los alumnos de 1° año en el laboratorio de computación (aula 5)
11 de Junio de 8 a 10 hs  / 1° año - A partir de las 9:30 hs pueden hacer consultas los alumnos de 4° año en el laboratorio de computación (aula 5)
18 de Junio de 8 a 10 hs  / 2° instancia evaluativa / 4° año
25 de Junio de 8 a 10 hs / 2° instancia evaluativa / 1° año



domingo, 30 de marzo de 2014

23/12/12 ENTREVISTAS, LIBROS
Entrevista al sociólogo Christian Ferrer
Desde hace años, el ensayista y sociólogo Christian Ferrer viene investigando la relación entre técnica y sociedad. En los ensayos de El entramado. El apuntalamiento técnico del mundo, su nuevo libro, vuelve a la carga sobre los dobleces de la “matriz técnica” en la que vivimos inmersos. / Por Ana Wajszczuk. Foto Vanina Escales
-
“En nuestros días, las redes informáticas se han ajustado a las ciudades como el nailon a la piel.” Internet apenas empezaba a convivir con la cotidianeidad, y Christian Ferrer ya hacía tiempo que escribía, como en esta cita de su ensayo Mal de ojo (1997), sobre las avanzadas desplegadas por la “matriz técnica” del mundo contemporáneo donde vivimos, con una mirada que tiene el rigor del abordaje histórico pero también la capacidad de la poética de iluminar zonas oscuras. Quince años y varios libros después –entre ellos otros ensayos indispensables sobre filosofía de la técnica como Cabezas de tormenta (2004) oLa suerte de los animales (2009) pero también compilaciones sobre pensamiento libertario y biografías como la del escritor Raúl Barón Biza–, con la reciente aparición de El entramado. El apuntalamiento técnico del mundo, una nueva colección de sus ensayos publicado por Ediciones Godot, Ferrer vuelve a hacer del pensamiento sobre la técnica un viaje revelador hacia el corazón de nuestra época. Ensayista y sociólogo, definido muchas veces como anarquista –un tema sobre el cual sabe como pocos–, rara avis entre los profesores de la Universidad de Buenos Aires (donde sus alumnos de la cátedra deInformática y Sociedad son legión), es también parte del grupo editor de la revistaArtefacto. Pensamientos sobre la técnica. Entrar en sus ensayos –por donde se pasea la voluntad de “decir verdades implacables” de Schopenhauer y la crítica técnica de Lewis Mumford, tanto Heidegger como los ecos de Guy Debord– es entrar en la zona áurea de nuestra modernidad técnica, donde “toda última tecnología se propaga junto a una buena nueva”, y poder vislumbrar mas allá de la ilusión inevitable que sus juguetes nos provocan.

ENTREVISTA> ¿Cómo surgieron estos ensayos y la posibilidad de compilarlos?
Christian Ferrer: Son diferentes artículos, algunos inéditos, con aproximaciones a cuestiones sobre la técnica, un tema sobre el cual me debo un libro más general. Conciernen a un momento de la historia humana en el cual las personas viven en un mundo maquillado técnicamente, en una burbuja inmunizadora. Fuera de esa burbuja puede haber un mundo o no, eso carece de sentido para quien vive dentro, porque fuera de ese mundo protegido técnicamente no se podría sobrevivir.
¿A eso te referís cuando decís que la “matriz técnica” donde vivimos produce una inmunización?
Sí. La matriz técnica produce vulnerabilidad, esto es, inmunización, pues sin las comodidades, los entretenimientos, la farmacología, los espectáculos, en fin, las excitaciones programadas, nadie podría sostener su personalidad ni su cuerpo. No es solamente síntoma de progreso, o de mejoría en la calidad de vida, o promesa de resolución de antiguos problemas de la humanidad. El progreso técnico no solo coloca al ser humano en una posición dependiente de esos procesos sino, además, lo vuelve vulnerable a cualquier forma de vida que no esté organizada en función de ellos. En otras palabras, los hombres de las cavernas sufrían mucho menos que nosotros.
Podría pensarse en una lectura a vuelo de pájaro que sos un ludita o estás en contra del “progreso”…
No, al revés, a mí no me incomodan las máquinas, son necesarias, son en muchos casos sorprendentes. Y en otros traen aparejadas confortabilidades que hacen la vida más sencilla. Pero soy consciente de que alguien paga el costo, y no es el usuario. Así como quien degustaba una taza de café en el siglo XVIII y era un perfecto iluminista muy racional, carecía, sin embargo de conciencia de que los costos los pagaban los esclavos haitianos que producían el azúcar; de la misma manera quien usa un teléfono celular o una tableta hoy en día no quiere tener conciencia de que los minerales estratégicos necesarios para fabricar esos aparatos se consiguen al precio del trabajo semi-esclavo en el Congo, en medio de una guerra civil con bandas armadas que hacen trabajar a la población a la fuerza. El no saber cuál es el costo del progreso es una precondición para usar las máquinas.

“Las interconexiones de la actualidad suponen un pacto mutuo: yo hago como que estoy vivo y quiero que vos me lo confirmes. Entre otros usos, Facebook sirve para eso.”

¿Y bajo qué otras condiciones generales ves que se vive dentro de esta burbuja técnica?
Me parece que nunca como hasta ahora hemos estado más quietos gracias a la tecnología. Todos experimentamos sensaciones de movilidad permanente porque estamos interconectados “al mundo” o haciendo conexión entre puntos de partida y de llegada, ida y vuelta. Pero estamos quietos en nuestros trabajos, en nuestros hogares. Lo que antes se llamaba el “tiempo de ocio”, el tiempo que nos “libera” el proceso laboral, hoy ha sido secuestrado por las interconexiones de la red informática. Pero no sé si la “conexión”, por sí misma, es algo valioso. Recuerdo que, en mi infancia, en todos los barrios existían los radioaficionados. Tipos que se pasaban todo el día tratando de hacer conexión con algún otro que vivía lejísimo. Su gran logro era poder decir “me conecté con uno de Australia”. ¿Y todo para qué? Para hacer “conexión”, no había otro motivo. Las interconexiones de la actualidad suponen un pacto mutuo: yo hago como que estoy vivo y quiero que vos me lo confirmes. Entre otros usos, Facebook sirve para eso.
Todo esto bombardeado, como decís, por el “terrorismo de la publicidad”: somos ilimitados, estamos conectados todo el tiempo, todos juntos, en todos lados….
¿Y por qué razón habría que estar conectado todo el tiempo? Quizás porque las desdichas de la vida son muy intensas e ineludibles. Las frustraciones derivadas de la vida laboral, de las fricciones familiares, de la monotonía matrimonial, la soledad, el tedio… esos viejos y persistentes problemas de la Modernidad, no han sido resueltos. Ese malestar equivale a la carcoma. Por lo tanto, todo proceso técnico que prometa no solo potenciar el cuerpo sino además resolver problemas de soledad tiene que resultar agradable a los “usuarios”. Hay cientos de millones de personas en el mundo conectados a las redes y sus vidas se pierden en ajetreos olvidables. Hay que trabajar duramente, hay que luchar por conseguir algún tipo de honor, no se dispone de más aventuras que las que proponen la industria del turismo o la del espectáculo, así que la interconexión concede una ilusión de participación, de colaboración. Tener mil amigos, participar de corrientes de opinión, enviar maldiciones a todo tipo de blogs, ser uno más de los cientos de miles de lectores de publicaciones on-line, y así. Pero el número no dice nada. Tal parece que lo importante hoy es emitir “opinión”, que es un género dominante en las redes sociales. Estamos obligados a ser emisores de “información”, todo el tiempo.
Pero sin embargo algunas posibilidades que se ven en las redes sociales podrían estar en consonancia con ideales libertarios: su protagonismo en las rebeliones de Oriente Medio, Global Noise… Hay una idea de que ahora que existen estas posibilidades tecnológicas la gente común tiene un cierto poder.
En verdad, si lo que molesta es el “sistema” tal cual lo conocemos, derrumbarlo es una cosa muy fácil. Basta con dejar de pagar impuestos, o bien sacar todo el dinero de los bancos, o dejar de consumir. Pero nadie, ningún “indignado”, ningún protestón, quiere hacer eso. Además, es necesario estudiar con detenimiento las situaciones históricas en las cuales la tecnología pareciera funcionar como ariete de emancipación. Un “indignado” español, o argentino, un talibán que se comunica con sus cofrades, un salafista en Egipto, un guerrillero checheno… el hecho de que todos usen Twitter, correo electrónico y abran una cuenta de Facebook no los unifica. Me parece que aquellos que anudan todas estas experiencias políticas en un solo matete no saben ni de política ni de historia. En otras palabras, superponen la mística de la tecnología a los acontecimientos, que es una forma de desconocerlos. No desmerezco ni minimizo las posibilidades libertarias que este tipo de tecnologías traen aparejadas, pero no determinan el desarrollo de una situación política. Esa “mística” es una tradición moderna, y eso ha sucedido ya con el telégrafo, el cable submarino y la televisión, de las cuales se esperó que promovieran no solo la interconexión de poblaciones, sino también su “mejoramiento” moral y político.

“A menor fortalecimiento espiritual, mayor necesidad de blindaje técnico”.

Con respecto al cuerpo, un tema recurrente en los ensayos es la pornografía, que ligás a las revoluciones culturales de los años 60. ¿Cuál es el vínculo?
La pornografía es la industria de mayor crecimiento exponencial en Internet. Eso no es un dato menor. Su mensaje, entre tantos otros, pero uno muy poderoso, es el de felicidad compartida. Allí no hay conflicto, no hay tristeza, incluso si aparece el marido cornudo se integra a la felicidad general. Propone ilusoriamente, al menos para la platea masculina, un uso del cuerpo que equivale a la felicidad. Con respecto a las demandas de los años 60, su móvil era desembarazarse de las restricciones a que eran sometidos los afectos y la sexualidad. Se pretendía proclamar una especie de “derecho natural al placer”. En esos años se estableció una plataforma giratoria a la cual todavía estamos subidos, pero como efecto invertido de esas demandas, se desplegó un discurso paradojalmente “juvenilista”. Se intensifica un mandato social que propone experimentar el presente de la forma más placentera posible, pero eso también supone exhibir antes los demás una vida emocional y sexual satisfactoria, y entonces hay que dar pruebas continuas de deseabilidad. Como es difícil cumplir con ese requisito, la angustia, los problemas de “autoestima”, se acrecientan, y para compensar a los desfavorecidos en la lucha por ocupar posiciones en el “mercado del deseo”, todo tipo de industrias modeladoras del cuerpo y la imagen personal hacen su agosto.
Es un momento histórico donde decís que el sexo es “salud y obligación”.
Aparentemente, nunca como ahora, por lo menos en la época moderna, ha habido tantas posibilidades de mantener relaciones afectivas entre personas con tanta libertad. Y sin embargo las personas no se sienten a gusto con sus propios cuerpos, no parecen confiar en sus posibilidades emocionales, no parecen entregarse jubilosamente. Basta con pensar en la importancia hoy en día de la cirugía estética, las dietas, el gimnasio, el consumo de todo tipo de medicamentos destinados a estabilizar los estados de ánimo, el asesoramiento sexológico, como si fuera preciso aplicar, desde un exterior, inyecciones de vida, o potenciadores del cuerpo, una suerte de blindaje de tipo técnico, para que la persona pueda sostener su cuerpo frente a los demás. Se pretende capturar la mirada de los otros para poder afirmar “estoy vivo”. Es el mundo de la frustración permanente.
En ese sentido, la “confortación” espiritual se transformó en el “confort” tecnológico.
Como la formación espiritual es precaria, cuando las personas se hallan a sí mismas en contextos dolorosos o frustrantes, se derrumban. Y entonces requieren de ayuda técnica, sea la farmacología, la cirugía estética, la constante oferta de espectáculos, o la conexión al ciberespacio. A menor fortalecimiento espiritual, mayor necesidad de blindaje técnico.

“La matriz técnica produce vulnerabilidad, esto es, inmunización, pues sin las comodidades, los entretenimientos, la farmacología, los espectáculos, en fin, las excitaciones programadas, nadie podría sostener su personalidad ni su cuerpo.”

En tus ensayos no te preguntás cómo influyen las tecnologías sino en qué historicidad se van inscribiendo y se van haciendo imprescindibles. ¿Cómo historizás la aparición de este momento de aceleración supertecnológica?
Para que existiera la televisión, o el cine, no bastó con la invención del aparato técnico, se necesitaban enormes transformaciones de la subjetividad que son muy previas. Por ejemplo, la construcción de la ciudad moderna como una metrópolis inabarcable por la experiencia, la proliferación de ilustraciones en las revistas, el uso de todo tipo de artefactos ópticos. Se necesitó además, acostumbrar a las personas a que el mundo no se les presentara de forma inmediata sino mediatizada. Y también se necesitó disponer de una fe perceptual en que lo que aparece en televisión es mas verdadero que lo que antes se mostraba de otra manera. Lo mismo pasa con Internet: no es posible conectarse si primero no se hubiera elevado la categoría de información a estatuto de saber. Más importante quizás, la categoría conceptual de “representación”, tanto en política como en el arte y el consumo de espectáculos, se volvió el modo de comprender nuestra relación con “la verdad”.
Y eso no es nuevo…
No, para nada, es un proceso que proviene del siglo XIX, la unificación del mundo mediante procesos comerciales y tecnológicos. El ideal de Internet, en última instancia, es el modelo “Benetton” de la década de 1990, una sociedad global donde todos los habitantes del mundo se entienden entre sí. Pero primero tiene que haber un cierto grado de aplanamiento antropológico para facilitar la interconexión, algo que también concernió a la unificación de pesos y medidas en el siglo XIX, sin la cual la expansión del capitalismo hubiera sido muy lenta.
¿Y cómo nace Internet, como decís, como una “voluntad de poder en sí misma”?
Es un fenómeno de masas, pero asimismo es un vehículo acelerador del capitalismo y del control sobre la población. Un gran movilizador de las finanzas, puesto que se amplía la esfera del consumo. Voluntad de poder significa que es voluntad de voluntad, que se potencia a sí misma. El cristianismo, cuando se expandió por el mundo, a través de la evangelización y la conquista, era una voluntad de poder en movimiento. La televisión en su momento también lo fue. Son fenómenos en los cuales se expanden e intensifican el control, el afán de lucro y la extroversión de las psicopatologías de masa. Es necesaria una mirada menos ingenua sobre las máquinas y los procesos técnicos, una mirada no ajena a la curiosidad pero también escéptica y alerta. ¿Qué ocultan, qué sostienen los aparatos? Esa es la pregunta que me parece importante.


TECNOLOGÍAS PARA LOS SENTIDOS
Rodrigo Alonso
Publicado en: Todavía, 13, Buenos Aires, Abril 2006.
En los años noventa, las producciones artísticas basadas en medios electrónicos y digitales se multiplican en
Latinoamérica. La computadora se convierte en un instrumento expresivo y lúdico, que permite intervenir sobre formatos ya existentes, como la fotografía y el video, o crear obras enteramente virtuales. De la mano de las nuevas tecnologías, el arte redefine los vínculos entre creador, obra y público.
Si dejáramos de lado por un momento la excesiva especialización del conocimiento contemporáneo, podríamos constatar que arte, ciencia y tecnología comparten el sendero creativo de las producciones humanas. Desde su interrelación profunda en el pensamiento griego –donde arte y técnica derivan del mismo vocablo, tekné, y la ciencia es considerada poiesis, es decir, pensamiento creativo– hasta la incuestionable intervención científica y tecnológica en la producción artística actual, son múltiples y fructíferos los diálogos que se han establecido entre estas tres esferas creativas.
Más aún, antes de ser cooptadas por el capitalismo, la ciencia y la tecnología fueron frecuentemente agentes
“improductivos” destinados al ocio, la producción estética, la edificación de sueños o la materialización de la
imaginación. Los autómatas, las proyecciones luminosas, las tramoyas teatrales, las máquinas para volar, y los múltiples aparatos y dispositivos técnicos que vieron la luz antes de la Revolución Industrial no persiguieron, por lo general, ningún fin mercantil. Buscaron maravillar, sorprender, asombrar, transformar percepciones, activar sensaciones, construir visiones alternativas sobre el mundo.
Tras la Revolución Industrial nace la tecnología tal como la conocemos hoy: instrumento del progreso social y científico, motor de la producción industrial, aliado incondicional del poder. Pero esta concepción siempre ha sido ambigua: donde unos vieron una herramienta para la explotación económica, otros –intelectuales y artistas– vieron un potencial para la transformación comunitaria. Las grandes utopías del siglo XX se forjaron al calor del desarrollo tecnológico, como lo hicieron las corrientes artísticas de vanguardia que persiguieron también el cambio social y cultural.
En América Latina, las relaciones entre arte, ciencia y tecnología que se desarrollan a comienzos del siglo XX están impregnadas por este espíritu utópico. En Argentina, el arte concreto y las obras con neón y agua de Gyula Kosice se dirigen a un nuevo espectador, capaz de dejar atrás la tradición de la pintura y de involucrarse íntimamente con el presente. Tal es, también, el objetivo de las múltiples vertientes de arte cinético que se despliegan en los sesenta, interesadas en distanciar al público de las formas ilusorias de la pintura y comprometerlo con la actualidad a través de la participación.
En años recientes, el arte latinoamericano ingresa en el movimiento internacional generalizado hacia lo que se
conoce como las nuevas tecnologías –es decir, las producciones electrónicas y digitales–, tanto acompañando las investigaciones que configuran el circuito del arte tecnológico mundial como generando un ámbito de reflexiones propias, locales o individuales. Miradas globales y preocupaciones regionales confluyen a la hora de establecer un sucinto panorama de esta producción.

La solidez la imagen electrónica 

Uno de los medios más expandidos es el video, que en las instituciones artísticas aparece principalmente como video instalación, esto es, como video ubicado en el espacio. Este medio tiene una amplia tradición en América Latina. Desde la década de 1960, artistas como los argentinos Marta Minujin y David Lamelas, el chileno Juan Downey o las brasileras Regina Silveira y Anna Bella Geiger realizaron diferentes experiencias con la imagen electrónica, que iban a perdurar como las obras pioneras del video arte en su país y en la región. Con una tecnología muy novedosa y de difícil acceso –el video comenzaba a comercializarse en el mundo en aquella época–, estos artistas buscaron ampliar las fronteras de la creación artística explorando el universo de los medios de comunicación, una de las grandes preocupaciones de ese período (que en otro terreno devendría arte pop). A esa época corresponde también una corriente que se conoce con el nombre de cine expandido, orientada hacia la espacialización de las imágenes fílmicas y fotográficas. Las Cosmococas (1973) de Hélio Oiticica, presentadas recientemente en Buenos Aires, se pueden ubicar dentro de esta vertiente. Pero la verdadera eclosión de las video instalaciones se produce en la década de 1990, cuando las bienales y otras grandes exposiciones internacionales comienzan a darles protagonismo. Esto obedece a múltiples razones.
En primer lugar, la creciente accesibilidad de los proyectores de video propicia el salto de las imágenes
electrónicas al espacio. Por otra parte, la constante ampliación de las mega-exposiciones suscita la necesidad de obras cada vez más grandes y espectaculares, seductoras y accesibles al gran público. El video cumple con este cometido, ya que sus imágenes son hermanas de la televisión, uno de los medios de mayor alcance popular.
Finalmente, las video instalaciones se multiplican porque los propios artistas encuentran en ellas un campo para la experimentación y un soporte adecuado al mundo tecnológico contemporáneo.
El video es el más maduro de los nuevos medios. No sólo por su antigüedad, sino principalmente porque ha
desarrollado una estética y un conjunto de procedimientos para abordar el mundo a través de la imagen
electrónica. Su proximidad con el cine lo provee también de herramientas narrativas y de valores formales
arraigados en la gente. Al mismo tiempo, su diálogo constante con el resto de las artes, y en particular con las artes plásticas, le ha aportado un sólido andamiaje conceptual.
Alvaro Zavala. Atipanakuy. 1999. José Alejandro Restrepo. Iconomía. 2000.
Muchos de los artistas que trabajan con este medio poseen un estilo, un conjunto de temas o ciertas
preocupaciones que los identifican. El colombiano José Alejandro Restrepo, por ejemplo, realiza un original
cruce entre historia, etnografía y medios de comunicación, que lo lleva a indagar los cortocircuitos entre pasado y presente, o la forma en que circulan socialmente las imágenes. En Iconomía (2000) extrae casos de amor – Iconofilia– y odio –Iconoclastía– a las imágenes –políticas, culturales, religiosas– registrados por los noticieros televisivos. Su video más reciente, Santoral (2005), es una mirada profunda al universo de los mártires, sanadores y autoflageladores religiosos, tal como los registra la crónica televisiva.
Los videastas chilenos tienen una particular predilección por revisitar la dictadura pinochetista. En algún
sentido, el video les permite llevar adelante el proceso de revisión, denuncia, crítica y sanción que no tuvo lugar en los foros judiciales, y que se cierne como un fantasma sobre la vida social y cultural de aquel país. En Argentina, las remisiones a la historia no están ausentes pero existe, además, una búsqueda plástica marcada, que frecuentemente se asocia con el paisaje, como puede verse en Uyuni (2005) de Andrés Denegri, Un acto de intensidad (1999) de Ar Detroy o Estudio para horizonte en plano general (2003) de Federico Falco, donde el paisaje es además un punto de articulación para la exploración autobiográfica.
La herencia precolombina cobra importancia en la obra de algunos artistas peruanos, como Álvaro Zavala. Su video Atipanakuy (1999) es ya un clásico de ese país; en él aborda el vínculo conflictivo de la juventud peruana actual con el legado andino. En Brasil, Sandra Kogut ha explorado la impronta cultural local en el marco del creciente mundo globalizado en Parabolic People (1991), una pieza basada en un profundo trabajo de manipulación electrónica. 

El arte a través de la computadora

La aparición de la tecnología digital introdujo un conjunto de nuevas formas y de nuevos problemas. La
computadora parece demasiado “fría” para la producción artística, y la posibilidad de reproducir infinitamente todo lo que se realiza con ella, con una calidad constante, reavivó el debate sobre la originalidad de las obras artísticas.En Argentina cobró una gran importancia una variedad que se conoce con el nombre de arte digital pero que en el circuito internacional aparece preferentemente con el nombre de infografía. Se trata de un híbrido bastante particular que involucra el diseño en una computadora y la materialización en un medio físico, como la tela o el papel, por impresión. En algunos países se la considera una prolongación del grabado; en otros, se propone como un nuevo soporte artístico.
La manipulación digital es una herramienta común en el terreno de la producción fotográfica. Si bien las
computadoras acompañaron siempre a esta producción en el trabajo editorial, hoy se han transformado en un instrumento expresivo en manos de los artistas. El venezolano Sammy Cucher y su compañero Anthony Aziz son probablemente los más reconocidos en esta área. Sus fotografías de cuerpos manipulados carentes de ojos, bocas o genitales –de la serie Distopía (1992)– han recorrido el mundo, formando parte de exposiciones de la talla de la Bienal de Venecia.
Por otra parte, la orientación de la tecnología informática hacia las redes y la comunicación digital dio vida a un nuevo tipo de producción artística que se conoce con el nombre de net.art –las obras creadas especialmente para Internet–, que desplaza los circuitos de distribución del arte hacia el espacio virtual, dejando de lado los ámbitos expositivos y proponiendo un arte que irrumpe en los lugares de la cotidianidad. La interactividad que se genera en el diálogo de los usuarios con las computadoras aparece igualmente en las obras artísticas numéricas. De esta forma, los espectadores dejan de ser meros contempladores y se transforman en participantes de la construcción, transformación y manipulación de un nuevo tipo de obra artística, inmaterial y efímera. Se trata de creaciones diseñadas especialmente para ser vistas en una computadora, on-line, y cuya estructura o fruición depende en gran medida de la participación del observador. Compuestas por imágenes, textos, fragmentos sonoros, pequeños videos, enlaces, diseño gráfico, animaciones, y toda la variedad audiovisual propia de la tecnología numérica, estas piezas promueven la exploración, la búsqueda, la interacción, la inmersión en el universo de los dígitos. En nuestro país, Gustavo Romano es uno de sus más asiduos practicantes. Romano es co-creador del
sitio Fin del mundo, que reúne a un grupo de artistas con el mismo interés en explorar el arte para las redes. Su obra ha tomado diversos caminos. En Mi deseo es tu deseo (1996), creó los retratos fotográficos de dos personas inexistentes que se ofrecían por Internet; la pieza se completaba con los mensajes enviados por los navegantes que deseaban conocer a estos seres virtuales. Más recientemente, creó Ciberzoo (2005), un reservorio de criaturas informáticas, un zoológico de los virus que han crecido en el corazón mismo de la Red. Aziz & Cucher. María. 1995. Arcángel Costantini. Bakteria. 2001.
Otros artistas prefieren experimentar con las posibilidades de los programas informáticos o del diseño web. El mexicano Arcángel Costantini es uno de los creadores más reconocidos dentro de esta última tendencia. Sus obras poseen un diseño fascinante, móvil y colorido, que propicia la desorientación por un laberinto de
imágenes y datos. La experiencia es principalmente lúdica y sorprendente. El salto de una pantalla a la siguiente va conducido por el deseo irrefrenable del juego y el placer estético. El colombiano Santiago Ortiz trabaja con bases de datos que le permiten crear o manipular sentidos mediante el juego con palabras. En Esferas (2004), los visitantes de su sitio web pueden inventar relaciones entre vocablos aparentemente inconexos. En otras ocasiones, Ortiz genera softwares que promueven la creación de piezas sonoras, juegos narrativos o modelos biológicos, ubicando al usuario en el lugar de un verdadero demiurgo.
Finalmente, las instalaciones interactivas proponen que los espectadores dialoguen con imágenes, sonidos,
palabras, figuras, datos y todo tipo de material estético mediante sus propios movimientos en un espacio
diseñado. De esta forma, el público se vuelve artífice de su medio ambiente, recibe una respuesta de su entorno que se corresponde con sus desplazamientos, su comportamiento o su accionar dentro de la instalación. Este diálogo entre la obra y los espectadores –quienes por su carácter determinante en la transformación de la pieza reciben el nombre de usuarios– puede desembocar en propuestas narrativas, experiencias sensoriales, ambientes plenamente participativos o creaciones conceptuales.
Rafael Lozano-Hemmer se ha especializado en este tipo de instalaciones pero a nivel urbano. Sus obras suelen ser lúdicas y dirigidas a todo tipo de gente, desde niños a mayores, que no necesitan tener ningún conocimiento tecnológico: la interacción se produce al nivel de la intuición. En Body Movies (2001), el público genera inmensas sombras –de entre 2 y 25 metros– sobre una pared al pasar delante de poderosos focos de luz. Dentro de sus sombras aparecen retratos fotográficos tomados previamente en las calles. En Alzado vectorial (2000) – realizada por primera vez en México, su país natal– los navegantes de Internet, desde sus casas, pueden controlar las luces que iluminan el cielo de la ciudad desde espacios o edificios preparados. El brasilero Eduardo Kac ha utilizado frecuentemente Internet para fomentar la participación de la gente. En Teleporting an Unknown State (1994-96), el artista sembró semillas en un sector oscuro de una galería. Desde sus hogares, el público podía dar luz a la siembra seleccionado cámaras web del mundo que registraban lugares soleados. En sus obras actuales Kac trabaja con ingeniería genética, creando organismos vivos pero con intencionalidad estética, en lo que ha denominado un arte transgénico.
En todos estos casos, la tecnología es mucho más que un instrumento para la producción estética. Es un vínculo entre artista, obra y espectador, un medio para comunicar emociones, establecer diálogos, provocar sentidos. De esta forma, los artistas vuelven a relativizar los límites utilitarios de sus producciones para devolverles su capacidad de sorprender, sensibilizar y expandir el universo imaginario.


Direcciones de las obras de net.art
Fin del mundo (Gustavo Romano)
www.findelmundo.com.ar
Bakteria (Arcángel Costantini)
www.bakteria.org
Moebio (Santiago Ortiz)
www.moebio.com