Permiten crear en minutos juguetes, piezas y repuestos
de maquinaria a partir de un rollo de plástico y un archivo digital; en la
Argentina se venden y hay un grupo que está haciendo una de diseño nacional
Parece ciencia ficción, pero es
una tecnología que hoy está disponible, que está viviendo un boom de uso, y que
está cambiando el mundo, pieza por pieza: es un equipo que ocupa parte de una
mesa y un rollo de hilo plástico. E imprime objetos, tridimensionales,
palpables y utilizables: la carcasa de un teléfono celular o las piezas del
complejo engranaje de un juguete pueden ser creadas sin dificultad alguna en
una oficina, sin necesidad de coordinar envíos costosos de modelos y maquetas a
estudios de diseño en Europa.
Con la ayuda de una computadora,
un software de diseño y una máquina creada usando patentes de uso libre, una
empresa argentina se anima a fabricar las famosas impresoras 3D, que poco
tienen de impresoras tradicionales: no dejan tinta sobre un papel, sino
creaciones precisas de piezas cuyo único límite es la imaginación que tenga el
dueño del equipo.
Video: Impresoras 3D
"Esta tecnología se asemeja
a las primeras etapas de la computadora personal", cuenta Marcelo Ruiz
Camauër, de Kikai Labs , un emprendimiento argentino que desarrolla estos equipos.
Dada su flexibilidad al momento
de crear objetos, las impresoras 3D pueden estar presentes tanto en el ámbito
profesional como en el hogareño. Sin embargo, quienes obtienen mayor provecho
son los artistas y diseñadores industriales, que cuentan con la posibilidad de
tener, de forma rápida y sencilla, una aproximación final de una obra o
prototipo, sin tener que llevar los planos a un tercero para tener una versión
palpable de su creación..
El equipo desarrollado por Kikai
Labs está basado en la iniciativa RepRap , un proyecto libre creado por el ingeniero y matemático inglés Adrian
Bowyer, que permite que cualquier persona pueda fabricar una impresora 3D.
CÓMO NACIÓ LA INICIATIVA REPRAP EN UN TIME-LAPSE
Contrario a lo que podría
resultar este tipo de emprendimientos, su fabricación no requiere de grandes
inversiones de piezas, e incluso una parte de sus componentes fueron creados a
su vez por otra impresora 3D.
Si bien su término suele traer
aparejado alguna confusión respecto a su homólogo que utiliza tintas y papel
como principales insumos, las impresoras 3D se asemejan a un torno de control
numérico, las máquinas computarizadas que permiten crear piezas de precisión
sobre un bloque metálico.
En este caso, las impresoras basadas
en el proyecto RepRap que fabricó Kikai Labs funcionan mediante el depósito
progresivo de un delgado filamento plástico que se acumula sobre una placa,
pero no es la única tecnología en uso.
El tiempo de fabricación de una
pieza puede ir de minutos a horas, según su tamaño. "Puede parecer un
proceso lento si se lo mide en términos de inmediatez, pero supone un avance
enorme en proyectos que demandaban la creación de un prototipo con procesos industriales
lentos y engorrosos", agrega el responsable de Kikai Labs.
Santiago Testorelli y
Maximiliano Bertotto, creadores de la impresora 3D nacional. Foto:
LA NACION / Guadalupe Aizaga
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HECHO EN LA ARGENTINA
Un equipo de este tipo tiene un
costo inicial de 7000 pesos
Las virtudes de esta tecnología,
que permite la creación de cualquier tipo de objeto, son ilimitadas, al punto
de generar conflictos en el área de los derechos de autor. Incluso la
iniciativa Wiki
Weapons Project para crear armas de fuego de
plástico y en base a modelos colaborativos publicados en Internet no dejó de
estar marcada por la controversia sobre cuáles son los límites de uso de las
impresoras 3D.
La NASA analiza el uso de una
impresora 3D en la Estación Espacial (como una manera más económica de tener repuestos para piezas que se
rompan) mientras que el fabricante de sintetizadores Teenage Engineering permitirá
que sus clientes impriman sus propios botones y perillas, porque la compañía no estaba conforme con
los métodos disponibles para el envío de piezas de repuesto.
"Como ocurrió en la
industrial musical, estos conflictos se resolverán sobre la marcha y a los
golpes, como sucede ante la irrupción de Internet en diversos ámbitos",
calcula Ruiz Camauër. A su vez, agrega que la posibilidad de fabricar los
propios modelos de piezas o realizar las descargas libres y sin restricciones
de derechos de los modelos 3D para quienes carecen del conocimiento para
creación es una respuesta a este tipo de limitaciones.
UNA IMPRESORA 3D CON SELLO ARGENTINO
Fascinado por las posibilidades
de esta tecnología, Maximiliano Bertotto se metió de lleno en esta tecnología
para abocarse en el desarrollo de las impresoras 3D en la Argentina. De hecho,
uno de los prototipos (que no usa los diseños de ReRap) fueron presentados en INNOVAR , el concurso nacional de innovaciones que promueve
el ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación.
"Hace varios años que me
dedico al prototipado rápido; diseñe y construí varias fresadoras de control
numérico, formé parte del equipo fundador de una empresa que se dedica a hacer
prototipos y finalmente me metí en esta nueva tecnología de las impresoras 3D.
Desde chico siempre me gustó desarrollar máquinas, para mi siempre fue como un
juego", explica.
Bertotto y sus socios crearon Tridimaker , una empresa para comercializar impresoras 3D:
desarrollaron el software de control, la interfaz de usuario y la parte
electrónica, con la colaboración del estudio de diseño Idon Design .
"Lo que nos diferencia es la
tecnología que usamos (también sobre plástico) que nos da gran precisión y
excelente terminación superficial; es plástico pero queda como goma o cera, en
un proceso similar a la estereolitografía", explica.
"Es un proceso que utiliza
una resina líquida fotosensible que polimeriza o cura con luz capa a capa hasta
obtener la pieza -aclara-. Es decir, a modo de ejemplo, si tengo que imprimir
un vaso entonces debo iluminar sucesivos aros uno arriba del otro y finalmente
un disco de luz para crear el fondo del mismo. De esta forma se obtiene una
mejor terminación superficial junto a una mayor precisión dimensional. A su
vez, es un proceso rápido, que permite componer cinco centímetros por hora sin
importar la cantidad de piezas".
Por ahora la Tridimaker está en
la etapa de prototipo, aunque esperan tener el diseño final en los próximos
meses. La idea de Bertotto es posicionarla como "una impresora de media
gama que pueda estar en la oficina, estudio o casa" para que (como el
equipo que vende Kikai en la Argentina) sea posible imprimir máquinas, piezas
de repuesto, juguetes, cubiertos, monstruos , objetos de diseño y otras ideas que puedan
transformarse en un objeto concreto..
rg
Claes Oldenburg

El artículo esta relacionado con el apunte "La escultura digital"
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